El cold brew es un método de extracción en frío que consiste en dejar el café molido en agua durante 12 a 24 horas. Este proceso reduce la acidez y resalta notas más dulces y achocolatadas, haciendo que sea más fácil de beber.
Es ideal para quienes buscan una bebida refrescante y energizante sin sacrificar sabor. Además, su concentración permite guardarlo en el refrigerador por varios días y prepararlo al momento con hielo, leche o incluso agua tónica.